martes, 18 de noviembre de 2014

Propuesta de limpieza interna

  ¿Alguien conoce el nombre del concejal que destapó el caso Gürtel? ¿De los 4 honestos que NO usaron las tarjetas black? ¿De la concejal de un pueblo de andalucía que renunció -y denunción-  un soborno de un millón de euros?  Nadie, pasaron a la oscuridad sin el más mínimo reconocimiento.
  Por eso para la receta de hoy necesitamos dos elementos fáciles de encontrar: Un Senado caro e inútil y unos partidos políticos poco trasparentes y empeñados en despeñarse de cara a los ciudadanos, si los partidos son frescos mejor, naturalmente.
  Como veis dos productos a mano.
  Tenemos unos partidos dominados por la apariencia; donde la máxima prioridad es ocultar cualquier error y cualquier corrupto se enquista en el interior del partido antes que expulsarlo –y airear las vergüenzas-. Donde la cúspide de la pirámide domina a la base y rebelarse es imposible porque o acatas ordenes o se te anula. Donde la estructura de pirámide impide ascender si no cuentas con el favor de los del piso de arriba.
  Por otro lado tenemos una cámara de representación territorial que ya no pinta nada (o prácticamente nada), superada por las cámaras autonómicas en su función territorial. Se ha quedado como caramelo para recompensar a los viejos elefantes y los mas fieles. Es decir un lugar donde los españoles pagamos un retiro de lujo a quienes anteponen su partido a su deber con los españoles (el bien común).
  Vemos como se nombra a inútiles para cargos inútiles (consejos autonómicos, asesores, etc.) y los escasos casos en que un militante, concejal o simpatizante denuncia un trapicheo interno DE SU PROPIO PARTIDO en lugar de entronarle y agradecerle su honestidad y su labor aséptica para con el resto de ciudadanos… se le hunde al máximo tratando de ocultar en el mismo agujero el escandalo de turno.
  Los partidos podridos suelen sentar mal, por lo que desde nuestra cocina trataremos de contribuir a una política sana. Por lo que es importante favorecer aquellos casos de limpieza interna, que destapan casos de abusos que redundad en el beneficio general pese a su mal rato individual; más allá de dedicarles una calle –que debería ser lo mínimo, pues son un orgullo y no algo que tapar- o una estatua.
Para ello, mi propuesta de hoy:
  Aquellos que denuncien casos de corrupción de su propio partido* tendrán una plaza automáticamente, por ley o por estatutos,  entre los diez primeros –que garantizan salir elegido en caso de los partidos mayoritarios- en la lista de su partido al senado.  Obviamente a partir de un mínimo de dinero y atendiendo al volumen de dinero denunciado.  Conseguiríamos mayor credibilidad de cara a los ciudadanos (y darle alguna utilidad al senado).

  *Digo de su propio partido porque ya estamos acostumbrados a la estupidez de que un error compensa a otro error (lo lógico sería pensar que teníamos dos errores).
Así nos han acostumbrado a que un error del PP ( Gürtel )se compensa si encuentro otra cagada del Psoe ( los EREs). En realidad tenemos tres problemas: uno del PP otro del Psoe y otro de percepción que nos lastra la democracia.

 En fin; que cojáis un senado, partidos políticos y una batidora. A ver si la batidora permite un canal directo hacia el sillón y saltándonos los “controles” internos y encontrando una receta que favorezca la limpieza desde dentro favorecemos la trasparencia y la regeneración de la política. Que falta nos hace.

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